LA IGLESIA DE JESUCRISTO DE LOS ANTOS DE LOS ULTIMOS DIAS
  sé humilde
 
Yo le testifico que todos somos hijos espirituales de un amoroso Padre Celestial. Vivimos con Él antes de venir a esta tierra, y nos prometió que no nos dejaría solos en esta vida. Nuestro hermano mayor, el Señor Jesucristo fue escogido a ser nuestro Salvador para estar con nosotros en los tiempos de temor, depresión, tristeza y soledad.


 
"No Temas"

Observe el cuadro arriba. Imagínese que es uno de los niños. ¿Tendría usted miedo de cruzar la fuerte corriente de un arroyo? ¿Tendría miedo si el Salvador le tomara la mano?

Este hermoso cuadro se titula: “No Temas”. Los niños del cuadro no sienten temor, pues el Salvador les ayuda a cruzar al otro lado.

El hermano Greg Olsen, el artista que pintó este cuadro, explicó que los niños representan a cada uno de nosotros. “El arroyo representa los momentos de pruebas y de dificultad por los que todos pasamos”, dice él. “Debemos hacer nuestra parte, esforzarnos por dar lo mejor de nosotros y el Salvador nos llevará a salvo al otro lado”.

Cuando tenemos fe en el Señor Jesucristo, entendemos que no estamos solos en nuestra jornada por la vida. Si somos humildes y tenemos fe, podemos saber que el Señor nos llevará de la mano y dará respuesta a nuestras oraciones.

“Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones.” Doctrina Y Convenios 112:10

Si depositamos nuestra fe en Jesucristo, no sentiremos temor.

En una ocasión, mientras Jesús se fue a una montaña a orar, Sus discípulos se fueron en barca por el Mar de Galilea. El viento comenzó a soplar muy fuerte, y las olas eran cada vez más altas. Jesús descendió al mar de noche y caminó por la superficie del agua para llegar hasta el barco. Los discípulos le vieron caminando sobre el agua y se asustaron. Creyeron que era un espíritu, pero Él les dijo: “Yo soy, no temáis”.


 
Tened Ánimo, Yo Soy, No Temáis.”

Pedro también quería caminar sobre el agua. Jesús le dijo que caminara hasta Él, así que Pedro salió de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección al Salvador. Como el viento soplaba tan fuerte y las olas eran tan altas, Pedro tuvo miedo y comenzó a hundirse, y clamó a Jesús que le salvara. El Salvador tomó a Pedro de la mano y le preguntó por qué tuvo miedo y no tuvo más fe.

La tormenta cesó cuando Jesús y Pedro llegaron a la barca, y entonces todos los discípulos adoraron al Salvador. Sabían que era el Hijo de Dios. Véase San Mateo 14:22-33.

Mientras Pedro se enfocaba su vista y su fe en el Salvador, pudiera caminar sobre el agua hacia Él. Cuando perdió este enfoco y comenzó de temer la tempestad que le rodeaba, comenzó de hundirse en el agua. Como Pedro, cuando las tempestades de esta vida nos rodean, tenemos que enfocar nuestra vista y fe en el Señor y no en nuestros problemas. Podremos avanzarnos hacia Él y encontrarnos en Sus brazos amorosos.

Élder Jeffrey R. Holland del Quórum de los Doce Apóstoles dijo, “Testifico del amor de Dios y del poder del Señor para calmar la tormenta. Tengamos siempre presente el relato bíblico [de Pedro caminando sobre las aguas] que nos dice que [Cristo] también estaba sobre las agitadas aguas...Únicamente alguien que ha luchado contra esas alarmantes olas tiene el derecho de decirnos a nosotros, al igual que a las aguas: ‘Calla, enmudece’ [Marcos 4:39]. Sólo aquel que ha soportado la adversidad máxima podría tener la justificación para decir en esos momentos: ‘Sed de buen ánimo’ [Juan 16:33]

El paso 3 del Programa para la Recuperación de Adicciones es el paso de la decisión. En los primeros dos pasos, tomamos conciencia de lo que no podíamos hacer por nosotros mismos y de lo que necesitábamos que Dios hiciera por nosotros. En el paso 3 tenemos que someter nuestra voluntad a Él, extenderle la mano y entregarle nuestra vida por completo. Es my testimonio y experiencia que Él obra el milagro cuando le invitamos a tomar nuestra mano y formar parte de nuestra vida.

 
   
 
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